Cuentos populares
Cuentos populares —Pues bien —dijo un comerciante que parecÃa menos intimidado que los demás componentes del grupo—, nos contaba la historia de los tres staretzi. (Asà llaman en Rusia a los religiosos de avanzada edad).
—¡Ah! —dijo el arzobispo—. ¿Y qué historia es ésa?
Y, acercándose a la borda, se sentó sobre un cajón.
—Habla —agregó, dirigiéndose al campesino—, yo también quiero oÃrte. ¿Qué señalabas, hijo mÃo?
—Aquel islote —respondió el campesino, mostrando, a su derecha, un punto del horizonte—. Justamente en ese islote los tres staretzi trabajan por la salvación de su alma.
—Pero ¿dónde está el islote?
—Mire usted en la dirección de mi mano. ¿Ve esa nubecilla? Pues bien, algo más bajo, a la izquierda. Esa especie de faja gris.
El arzobispo miraba con atención, pero como el agua centelleaba y él no tenÃa costumbre, nada alcanzaba a ver.
—Pues no veo nada —dijo—. Mas ¿quiénes son esos staretzi y cómo viven?
—Son hombres de Dios —contestó el campesino—. Hace ya mucho que oà hablar de ellos, pero hasta el verano pasado no tuve oportunidad de verlos.