Cuentos populares
Cuentos populares ¿Quiere que le cite un ejemplo? Un joven habla a mi mujer, la mira sonriendo y me figuro que con la mirada escruta su cuerpo. ¿Cómo se atreve a pensar en mi mujer y en la posibilidad de hacer una novela con ella? ¿Y cómo ella, que lo ve, puede tolerar semejante cosa? Y no sólo la tolera, sino que además parece muy satisfecha y hasta su satisfacción, lo observo, se manifiesta por él. En mi corazón se desarrolla entonces un odio tan feroz que todas sus palabras, todos sus gestos, me excitan. Lo advierte y se corta, fingiendo indiferencia. ¡Yo sufro y ella está alegre y habladora! Mi odio va en aumento y no puedo por menos de dominarlo, porque no tengo motivos para estar celoso y lo sé. Se sienta uno a su lado, hace un papel indiferente y hasta le dispensa al joven en cuestión una acogida cordial y cortés, y luego, descontento uno de sí mismo, quiere abandonar la habitación dejándola sola. Y procede así, efectivamente, y apenas se halla fuera se le ocurre un pensamiento terrible y se pregunta: «¿Qué pasará ahí dentro? Entonces, aprovechando cualquier pretexto, vuelve a entrar o, si no, escucha tras la puerta.