Cuentos populares
Cuentos populares El viejo diablo estaba aguarda que te aguarda noticias de sus diablillos, para saber cómo habÃan arruinado a los tres hermanos. Pero como tardaban mucho, se impacientó y fuese a averiguar lo que habÃa ocurrido. Mucho anduvo buscando, mas sólo tres agujeros halló.
—¡Ea! —pensó—. No habrán sabido vencer; es preciso que yo mismo emprenda la tarea.
Y púsose a buscar los tres hermanos en sus antiguos domicilios; pero allà no estaban, y les encontró cada cual al frente de su reino. Eso molestó mucho al viejo diablo.
—Pues voy en persona a ocuparme de ese asunto —pensó.
Y comenzó por ir a casa de Seman el Zar. Tomó el aspecto de un voivoda[12] y se presentó ante él.
—He oÃdo afirmar —le dijo— que tú, Seman el Zar, eres un gran guerrero. Y yo conozco perfectamente el arte de guerrear. Quiero servirte.
Seman el Zar le interrogó, reconociéndole apto, y lo tomó a su servicio.
Y el nuevo voivoda enseñó al Zar el arte de organizar un poderoso ejército.