Cuentos populares
Cuentos populares Y el viejo diablo cayó, y su dura cabeza hundióse en el suelo.
Iván se le acercó para ver si había trabajado mucho; pero de repente la tierra se había entreabierto para tragarse al espíritu del mal. No quedando esta vez ni el agujero.
Iván se rasco la cabeza.
—¡Cuidado —dijo— con el animalejo! ¡Otra vez por aquí! Éste era, sin duda, el padre de aquéllos. ¡Uf, qué asqueroso es!