Cuentos populares
Cuentos populares Empujó la puerta y entró. Pudo comprobar que aquella era la habitación mejor y más espaciosa de toda la casa. En el centro habÃa un trono de oro. El ahijado re-corrió la sala, se acercó al trono, subió las gradas y tomó asiento. Entonces vio que junto al trono habÃa un cetro. Lo tomó en las manos y en el mismo instante se derrumbaron las cuatro paredes, dejando al descubierto al mundo entero. Ante él, divisó el mar y los buques navegando. A la derecha, vio unos pueblos desconocidos habitados por gente no cristiana. A la izquierda vivÃan cristianos, pero no eran rusos. Y, finalmente, detrás de él se veÃa el pueblo ruso.
—Voy a ver lo que ocurre en mi casa. ¿Habrá sido buena la cosecha? —se dijo mirando en dirección a las tierras de su padre. Empezó a contar las gavillas para saber si habÃan recogido mucho trigo, cuando vio avanzar un carro guiado por un mujik. Era el ladrón Vasili Kudriashov, que se dirigÃa al campo a robar las gavillas.
Irritado, el ahijado gritó:
—Padrecito, están robando el trigo.
El padre se despertó. «He soñado que están robando en nuestro campo, voy a verlo», pensó, y, montando un caballo, se dirigió a sus tierras.
Al llegar, descubrió a Vasili y llamó a los campesinos en su ayuda. Azotaron a Vasili y, maniatado, lo condujeron a la cárcel.