Cuentos populares
Cuentos populares Con el nacimiento de un niño, los intentos de alimentarlo debidamente y los diversos fracasos en conseguirlo, asà como con las dolencias reales e imaginarias del niño y la madre en las que se exigÃa la compasión de Ivan Ilich —aunque él no entendÃa pizca de ello—, la necesidad que sentÃa éste de crearse una existencia fuera de la familia se hizo aún más imperiosa.
A medida que su mujer se volvÃa más irritable y exigente, Ivan Ilich fue desplazando su centro de gravedad de la familia a su trabajo oficial. Se encariñaba cada vez más con ese trabajo y acabó siendo aún más ambicioso que antes.
Muy pronto, antes de cumplirse el primer aniversario de su casamiento, Ivan Ilich cayó en la cuenta de que el matrimonio, aunque aportaba algunas comodidades a la vida, era de hecho un estado sumamente complicado y difÃcil, frente al cual —si era menester cumplir con su deber, o sea, llevar una vida decorosa aprobada por la sociedad habrÃa que adoptar una actitud precisa, ni más ni menos que con respecto al trabajo oficial.