Cuentos populares
Cuentos populares «Todo el mundo se quedó admirado. El general dispuso que el caballerizo me vendiese lo más pronto y lo más lejos posible, para no volver a saber de mà en la vida, orden que se apresuro a cumplir, vendiéndome a un chalán.
«No permanecà con éste mucho tiempo. La suerte era injusta y cruel conmigo. Me indigné profundamente y no tuve más que un pensamiento: dejar mi pueblo natal lo antes posible. Mi posición era en ella demasiado penosa; el porvenir pertenecÃa a los otros caballos. El amor, la gloria y la libertad les esperaban. En cuanto a mÃ, debÃa trabajar y humillarme toda mi vida… Y ¿porqué tan gran injusticia? ¡Porque era pÃo, y porque pertenecÃa a un caballerizo!».
Kolstomier no pudo continuar su relato aquella noche, porque acaeció en el corral un suceso que atrajo la atención de todo el ganado.
Koupchika, hermosa yegua que venÃa siguiendo con interés la narración, se mostró muy inquieta y se alejó pausadamente al cobertizo. De pronto se la oyó quejarse con todas sus fuerzas. Se acostó, se levantó, se volvió a acostar…
Se le acercaron las yeguas viejas, quienes en seguida comprendieron lo que aquello significaba. En cuanto a las yeguas jóvenes, fue tan grande su emoción, que ya no les fue posible atender al viejo Kolstomier.