Cuentos populares
Cuentos populares Mas, a pesar de tan difíciles circunstancias, al terminar el primer año Evgueni se sentía muy animoso. En primer lugar, sus íntimos deseos de restablece la fortuna venida a menos, de reanudar la vida de su abuelo bajo nuevas formas, aunque con trabajo y lentamente, se iban viendo cumplidos. Ahora ya no se trataba de vender toda la finca para pagar las deudas. La finca, aunque puesta a nombre de su mujer, había sido salvada, y si la cosecha de la remolacha era buena y los precios resultaban ventajosos, para el año próximo aquella situación de necesidad y eterna preocupaciones podría ser remplazada por una verdadera abundancia. Esto era una cosa.
La otra era que, por mucho que esperase de su mujer, no podía imaginarse que iba a encontrar en ella lo que había encontrado: no era lo que esperaba, era algo mucho mejor. Las ternuras y los entusiasmos de los enamorados, aunque él tratase de ponerles fin, no desaparecían, o se disipaban muy lentamente: pero resultaba algo completamente distinto, la vida era no sólo más alegre y agradable, sino más fácil. No sabía la razón, pero así era.