Cuentos populares
Cuentos populares Al séptimo año, la vida del monasterio le aburría. Todo cuanto podía aprender allí lo había aprendido. Todo cuanto era necesario alcanzar lo había alcanzado. Allí no le quedaba nada que hacer.
El estado de letargo en que se encontraba se hacía cada día más sensible. En el transcurso de estos años murió su madre y se casó Meri. Ambas noticias le dejaron indiferente. Toda su atención, todos sus intereses, se hallaban concentrados en su vida interior.
En el cuarto año de su monacato, el obispo tuvo para él muchas palabras de encomio, y su venerable padre espiritual le dijo que no debería de negarse a admitir algún cargo elevado si se lo ofrecían. Entonces se encendió en él la ambición monástica, ese estado de ánimo que tanto le había disgustado en los monjes. Le destinaron a un monasterio cercano a la capital. Quería renunciar a ese destino, pero su padre espiritual le ordenó aceptarlo. Sergio así lo hizo. Se despidió de su superior y se trasladó al otro monasterio.
El paso a la abadía de la capital fue un notable acontecimiento en la vida del padre Sergio. Se encontró allí con tentaciones de todo género y para vencerlas tuvo que poner en juego todas sus fuerzas.