Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sólo una yegua vieja, de pelo bayo oscuro y de largas crines, enderezó las orejas y se estremeció con todo su cuerpo.

Otra yegua joven, aprovechando la ocasión, fingió asustarse y dio un par de coces a un caballo viejo que permanecía inmóvil detrás de ella.

—¡Vamos! —gritó el viejo con voz terrible, dirigiéndose hacia el fondo del corral.

Entre tanta bestia, sólo un caballo, un caballo pío que permanecía aislado debajo del cobertizo, continuaba sin dar muestra alguna de impaciencia.

Con los ojos medio cerrados, lamía el pilar de encima del cobertizo, con aire pensativo y serio.

—Basta de lametones —gritó el guardián acercándose a él y colocando la montura y el sudadero sobre un montón de estiércol.

Detúvose el caballo pío y, sin moverse, miró con fijeza al viejo Néstor. No sonrió, ni se incomodó, ni se enfurruñó, pero adelantó un paso, suspiró con tristeza y trató de irse.

El guardián lo cogió con ambas manos por el cuello, con objeto de ponerle la brida.

—¿Qué tienes, que suspiras, viejo mío? —le dijo.

El caballo, por toda respuesta, meneó la cola como queriendo decir:

—No tengo nada, Néstor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker