Cuentos populares
Cuentos populares Ésa era la cuarta noche que habÃa jugado. VenÃa de Moscú, donde le habÃan confiado dinero del Tesoro. En K***, el maestro de postas lo habÃa retenido con el pretexto de no tener caballos. En realidad, era debido a un trato que tenÃa con el dueño del hotel; entretenÃa a todos los viajeros que pasaban por la ciudad. El ulano era un muchacho joven y alegre. Sus padres acababan de darle tres mil rublos para su instalación en el regimiento. Le alegró la idea de pasar unos dÃas en la ciudad de K***, durante las elecciones, donde esperaba divertirse mucho. Pensaba ir a ver a un propietario de K*** que conocÃa para hacer la corte a sus hijas; pero en eso, el oficial de caballerÃa se presentó en su habitación para trabar conocimiento con él. Aquella misma noche, sin ningún mal pensamiento, el oficial de caballerÃa presentó a Ilin a Lujnov y a otros jugadores. Desde ese momento, el ulano habÃa empezado a jugar y no sólo no fue a visitar al propietario, sino que permaneció cuatro dÃas en su habitación, sin salir para nada.