El Diablo
El Diablo "No servirá", pensó Eugene. Pero para probar el asunto, dijo: "¿Cómo es que te metiste en cosas tan malas?"
"Pero ¿qué había de malo en eso? Ella estaba contenta, y Fedor Zakharich estaba satisfecho, muy satisfecho. Conseguí un rublo. ¿Qué iba a hacer? También él es un hombre animado, al parecer, y bebe vino."
"Sí, puedo hablar", pensó Eugene, y enseguida procedió a hacerlo.
"¿Y sabes, Daniel, no sé cómo soportarlo?", -sintió que se ponía rojo.
Daniel sonrió.
"No soy un monje, estoy acostumbrado a eso."
Sintió que lo que decía era estúpido, pero se alegró de ver que Daniel aprobaba.
"Por supuesto, deberías haberme dicho hace mucho tiempo. Todo se puede arreglar", dijo: "solo dime cuál quieres."