El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado MT 13:
33. Es como una mujer que, después de meter la levadura en la artesa, la mezcla con harina y ya no la toca, sino que espera que fermente y crezca por sí sola.
Mientras los hombres están vivos, Dios no interviene en su vida. Dios dio al mundo el espíritu y el espíritu vive por sí mismo en los hombres y conforma el reino de Dios. Para el espíritu no existen ni la muerte ni el mal. La muerte y el mal son para la carne y no para el espíritu.
24. El reino de Dios puede compararse a un propietario que sembró buenas semillas en su campo. El propietario es el padre espíritu; el campo es el mundo; las buenas semillas son los hijos del reino de Dios.
25. Se fue el propietario a dormir y vino un enemigo y sembró cizaña por todo el campo. El enemigo es la tentación; la cizaña, los hijos de la tentación.
27. Se llegaron los trabajadores a ver a su señor y le dijeron: “¿Acaso has plantado semillas malas? Pues en el campo hay mucha cizaña. Envíanos allí y la arrancaremos”.
29. Pero el propietario dijo: “No hagáis tal cosa, pues arrancando la cizaña, pisaréis el trigo.
30. Que crezcan juntos. Cuando llegue la siega, ordenaré a los segadores separar la cizaña, la quemaré y guardaré el trigo en el cobertizo”.