El Evangelio abreviado
El Evangelio abreviado Después de permanecer en el desierto varios días sin comer, Jesús sintió hambre y pensó: Soy hijo de Dios todopoderoso y por eso mismo debo ser todopoderoso como él. Pero ahora quiero comer y el pan no aparece a mi voluntad, de modo que no soy todopoderoso. Ante lo cual se dijo: No puedo hacer pan de las piedras, pero puedo abstenerme. Y como no soy todopoderoso por lo que concierne a la carne, sino por lo que respecta al espíritu, puedo vencer a la carne; por eso no soy hijo carnal de Dios, sino del espíritu.
Pero si soy hijo de espíritu —se dijo aún a sí mismo— puedo renegar de la carne y exterminarla. Y a esto respondió: He nacido espíritu en carne. Ésta fue la voluntad de mi padre, y por eso no puedo oponerme a su voluntad.
Pero si no puedes satisfacer tus deseos carnales y no puedes renegar de la carne —se dijo aún a sí mismo—, has de trabajar para la carne y disfrutar de todas las alegrías que ella te da. Y a esto respondió: No puedo satisfacer los deseos de la carne y no puedo renegar de ella; pero mi vida es todopoderosa en el espíritu de mi padre y por eso yo, encarnado, debo servir y trabajar sólo para el espíritu, para el padre.
