El Padre Sergio
El Padre Sergio El muchacho se distinguió por sus brillantes dotes y por su enorme amor propio. Fue el primero en ciencias, sobre todo en matemáticas, por las que sentÃa notoria preferencia, en instrucción militar y equitación. A pesar de su excesiva estatura, era un joven apuesto y ágil. También por su conducta habrÃa sido un cadete modelo de haber dominado sus arrebatos de ira. No bebÃa, no llevaba una vida licenciosa y era muy sincero. Lo único que le impedÃa ser ejemplarmente irreprochable eran sus estallidos de cólera, durante los cuales perdÃa el dominio de sà mismo y se convertÃa en una fiera. Un dÃa estuvo a punto de echar por la ventana a un cadete a quien se le habÃa ocurrido burlarse de su colección de minerales. Otra vez por poco se hunde irremisiblemente: arrojó un plato lleno de chuletas a un oficial veedor de la Escuela, y, según dicen, le abofeteó por haberse retractado éste de sus palabras y haber mentido insolentemente. Sin duda lo habrÃan degradado si el director no hubiera echado tierra al asunto y no hubiera despedido al veedor.
