El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Como ya dije, al aparecer mi libro, he sido testigo de cómo durante muchos años las enseñanzas de Cristo y sus palabras sobre la no resistencia al mal han sido objeto de burlas y bromas groseras, y de cómo el clero no sólo no se ha opuesto a ello, sino que ha alentado esta blasfemia; sin embargo, probad a decir una palabra irrespetuosa sobre algún ídolo espantoso, como por ejemplo el de Íverskaya[21], que de un modo sacrílego es llevado en procesión por Moscú por hombres borrachos, y levantaréis un murmullo de indignación entre este mismo clero ortodoxo. Lo único que éste predica es el culto externo a la idolatría. Y que no digan que una cosa no quita la otra, acogiéndose a que: «Esto es lo que deberíais hacer, aunque sin dejar de cumplir también lo otro,» o a que: «Debéis hacer y guardar lo que os digan, pero no imitéis su conducta, porque ellos mismos no hacen lo que enseñan» (Mateo 23, 23, 3). Esto fue dicho sobre los fariseos, que cumplían todos los preceptos externos de la ley; por ello, las palabras «debéis hacer y guardar lo que os digan» se refieren a la piedad y a la bondad, y las palabras «no imitéis su conducta, porque ellos mismos no hacen lo que enseñan» se refieren a cuando alguien cumple con los ritos y descuida la bondad: este pasaje no tiene en absoluto el sentido opuesto que la Iglesia le pretende dar cuando lo interpreta como si nos mandara respetar los ritos. El culto externo es un concepto difícil de combinar con el precepto de servir a la piedad y a la verdad, porque el primero excluye al segundo. Así era en tiempos de los fariseos, y así es también en la actualidad con los cristianos de la Iglesia.