El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros La doctrina cristiana devuelve al hombre a la conciencia primitiva de sà mismo, pero no a lo animal, sino a lo que contiene de divino, de chispa divina, de hijo de Dios, tan Dios como el Padre, pero que vive encerrado en una envoltura animal. Y la conciencia en su interior de ser hijo de Dios —cuyo principal rasgo es el amor— satisface la necesidad de ampliar el espacio del amor al que ha sido llevado el hombre con una concepción social de la vida. AsÃ, bajo la ampliación cada vez mayor del espacio del amor para el individuo, el amor se convirtió en una necesidad y se concentró en ciertos objetos: en el individuo, en la familia, en la sociedad y en la humanidad; bajo la concepción cristiana del mundo, el amor no es una necesidad, ni se concentra en nada, sino que es un rasgo esencial del alma humana. El hombre ama no porque le sea ventajoso amar a éste o a aquéllos, sino porque el amor es la esencia de su alma, porque no puede no amar.
La doctrina cristiana le indica al hombre que la esencia de su alma es el amor, que su dicha no procede de amar a tal o a cual, sino de amar al principio de todo, a Dios, al que reconoce en su interior mediante el amor, y por ello ama a todo el mundo y a todas las cosas.
En esto radica la diferencia principal entre la doctrina cristiana y las doctrinas de los positivistas y todos los teóricos no cristianos de la fraternidad universal.