El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros «En la explanada de los Inválidos, entre edificios exóticos y coloniales, hay un pabellón de un estilo más severo que destaca en esa pintoresca exposición: todas las muestras que representan a los habitantes del mundo entero se han emplazado alrededor del Palacio de Guerra. Un magnífico motivo de antítesis para la retórica humanitaria, que no deja escapar ni una ocasión para lamentarse de estos acercamientos, para decir que “esto matará a aquello” (ceci tuera cela)[30] y que la unión de las naciones a través de la ciencia y el trabajo vencerá al instinto de guerra. Dejemos que sueñen con la qui mera de una edad de oro, edad que si llegara, pronto se convertiría en la edad del barro. La historia entera nos enseña que la sangre es necesaria para precipitar la unión de las naciones: se necesitan mutuamente. Las ciencias naturales han corroborado en nuestro tiempo la misteriosa ley que Joseph de Maistre descubrió gracias a la inspiración de su genio y a la reflexión sobre los dogmas primitivos: comprendió que el mundo ha redimido su degeneración heredada mediante el sacrificio, y que las ciencias nos demuestran que el mundo se perfecciona con la lucha y con la selección violenta. Se trata de un mismo principio, pero formulado con distintas expresiones. Por supuesto, se trata de un principio desagradable, pero las leyes del mundo no han sido creadas para nuestro placer, sino para nuestro progreso. Adentrémonos en este inevitable e imprescindible Palacio de Guerra, y tendremos la ocasión de observar de qué modo el más obstinado de nuestros instintos, sin perder la intensidad de su fuerza, se transforma sometiéndose a las distintas exigencias de los contextos históricos».