El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Todos los sistemas que se han probado —derecho divino, elección, herencia, votaciones, consejos, parlamentos, senados— han resultado y resultan inefectivos. Todos sabemos que ninguno de estos sistemas alcanza el objetivo de entregar el poder únicamente a hombres intachables, ni tampoco impide que éstos abusen de él. Todos sabemos que, al contrario, aquellos que ostentan el poder —ya sean emperadores, ministros o comisarios de policÃa—, debido precisamente a su posición de superioridad, son siempre más propensos a la inmoralidad —es decir, a someter los intereses comunes a los suyos propios— que aquellos que no ostentan ningún poder. Y esto no podrÃa ser de otro modo.
La concepción social de la vida tuvo razón de ser sólo hasta que la gente sacrificó voluntariamente sus intereses por los comunes, pero en cuanto aparecieron hombres que no lo hicieron asà y fue necesaria una autoridad —es decir, la violencia— para someter a tales individuos, se introdujo en esta concepción social y en su estructura el principio corruptor de la autoridad, o sea, la violencia de unos hombres sobre otros.