El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Y no sólo aquel que plantea esta cuestión desde un punto de vista teórico no puede dejar de ver que los sacrificios que le exige el Estado carecen de fundamento; incluso si se la plantea desde un punto de vista práctico —es decir, sopesando las durísimas condiciones que el Estado le impone al individuo—, no puede dejar de ver que cumplir estas exigencias del Estado y someterse a la obligatoriedad de servir en el ejército es en la mayoría de los casos para el individuo más desventajoso que negarse a cumplirlas.
Si la mayoría de los hombres prefieren someterse a desobedecer, esto no es porque hayan ponderado de manera realista las ventajas y las desventajas que ello conlleva, sino porque están sometidos a un efecto hipnótico que les llama a obedecer. Al someterse, simplemente se resignan ante aquello que se les exige: no tienen que pensar, ni que mostrar fuerza de voluntad alguna. Para desobedecer, en cambio, se necesita pensar de forma independiente y mostrar fuerza de voluntad, y no todo el mundo es capaz de ello. Y, sin entrar en el sentido moral del hecho de someterse o desobedecer, si nos centramos únicamente en las ventajas, la desobediencia en general será siempre más ventajosa que la sumisión.
Sea quien sea yo, pertenezca a la clase acomodada y opresora, o a la obrera y oprimida, las desventajas de desobedecer son menores que las de someterse, y las ventajas de desobedecer son mayores que las de someterse.