El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Se suele decir que si fuera cierto que el cristianismo constituye la Verdad, tendría que haber sido abrazado por todos los hombres cuando apareció, y tendría que haber transformado sus vidas y haberlas hecho mejores. Pero esto es como decir que si se planta una semilla, ésta tiene que germinar, brotar, florecer y dar sus frutos inmediatamente.
La doctrina cristiana no es como una legislación que, introducida a la fuerza, transforma inmediatamente la vida de los hombres. El cristianismo constituye una nueva concepción de la vida, distinta de las anteriores, suprema. Y esta nueva concepción no puede ser impuesta, tan sólo puede ser asimilada de un modo libre.
Esta nueva concepción de la vida puede ser asimilada libremente sólo a través de dos caminos: el camino espiritual —interior—, y el camino de la experiencia —exterior.
Algunos hombres —una minoría— señalan de inmediato con sentido profético la veracidad de esta enseñanza, se entregan a ella y la cumplen. Otros —la mayoría— sólo a través de un largo camino de errores, experiencias y sufrimientos llegan al conocimiento de la verdad de esta enseñanza y a la necesidad de asimilarla.
