El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Hace cincuenta años, tanto el hombre rico y ocioso como el trabajador y analfabeto estaban convencidos por igual de que esta situación de eterna fiesta para unos y eterno trabajo para otros había sido dispuesta por Dios, pero ahora tanto en Europa como en Rusia, gracias a los movimientos migratorios, a la creciente alfabetización de la población y a la imprenta, difícilmente se encuentra a un rico o a un pobre que, por un lado o por otro, no albergue dudas acerca de la legitimidad del orden existente. No sólo los ricos son conscientes de que son culpables de su riqueza, y por ello tratan de expiar su culpa realizando sacrificios por la ciencia o el arte, del mismo modo que antes se realizaban por la Iglesia; también una gran parte del pueblo trabajador reconoce abiertamente que el orden existente es injusto y que debe ser abolido o transformado. Algunos de los hombres religiosos, que en Rusia se cuentan por millones —los llamados sectarios—, consideran que este orden social es injusto y que debe ser abolido de acuerdo con el auténtico sentido de la doctrina evangélica; otros lo consideran injusto de acuerdo con las teorías socialistas, comunistas y anarquistas, que ya han calado en los estratos más bajos de la clase obrera.