El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Pero no sólo eso: recientemente Guillermo II, emperador de Alemania, ilustró con mayor claridad aún cuál es el sentido y el deber de todo soldado, cuando distinguió, agradeció y condecoró a uno de ellos por haber matado a un preso indefenso que trataba de huir. Al distinguir a un hombre y condecorarlo por semejante acto, Guillermo II mostró a la gente que se encuentra en el escalón más bajo de la moralidad y que es considerada la más infame y detestable, que el deber principal de un soldado, y el más valorado por las autoridades, es el de ser un verdugo, pero no un verdugo profesional que mata únicamente a delincuentes que han sido condenados, sino uno que mata a toda aquella gente inocente que sus superiores le ordenan.
Y aún hay más: en 1891 el mismo Guillermo II, el enfant terrible del poder estatal que expresó en alto aquello que otros piensan, al conversar con unos soldados pronunció públicamente unas palabras que al día siguiente reprodujeron miles de periódicos: