El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros «Es muy probable que el Estado fuera necesario y que ahora también lo sea para todo aquello que le atribuÃs —dice el hombre que ha adquirido una concepción cristiana de la vida—, pero lo único que sé es que yo no lo necesito, y que yo no puedo tomar parte en aquellos actos que son imprescindibles para su existencia. Organizad vuestras vidas como os sea conveniente, no puedo demostrar si los Estados son necesarios o perniciosos, pero sà sé lo que necesito y lo que no, y lo que puedo y no puedo hacer. Sé que no necesito diferenciarme del resto de pueblos, por ello yo no puedo reconocer mi pertenencia exclusiva a una nación o Estado cualquiera, ni mi sujeción a un gobierno determinado; sé que yo no necesito todas aquellas instituciones gubernamentales propias de cualquier Estado, y por ello no puedo privar a los hombres del fruto de mi trabajo para entregarlo en forma de impuestos a instituciones que yo no necesito, y que considero perjudiciales; sé que yo no necesito ni gobiernos ni tribunales que generan violencia, y por ello no puedo formar parte ni de unos ni de otros; sé que yo no necesito atacar a otros pueblos, ni matarlos, ni defenderme de ellos con un arma en las manos, y por ello no puedo participar en guerras ni en sus preparativos. Es muy probable que haya gente que no pueda dejar de considerar todo esto como algo necesario, imprescindible: no voy a discutir con ellos. Pero sé de un modo absolutamente certero que yo no lo necesito y que no puedo formar parte de ello. Y no lo puedo hacer, no porque no lo quiera como individuo, sino porque no lo quiere Aquel que me dio la vida y que me enseñó una ley indiscutible para guiarla».