El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Cuando tememos esforzarnos por salir de unas condiciones que nos aniquilan simplemente porque el futuro nos resulta incierto, nos parecemos a los pasajeros de un barco que se está hundiendo y que, por miedo a subirse a un bote que los llevaría a la orilla, se encierran en un camarote y se niegan a salir de él; o a las ovejas que, paralizadas por el miedo al fuego, se agolpan bajo un cobertizo y no escapan de las llamas.
Nos encontramos en el umbral de una catástrofe, de la destrucción, a las puertas de unas revoluciones tan terribles que a su lado —aseguran sus artífices— los hechos del 93[42] nos parecerán un juego de niños; ante esto, ¿cómo podemos seguir hablando del peligro que suponen los dahomey y los zulúes, que viven en el otro confín del mundo y que no tienen ninguna intención de atacarnos, o unos cuantos miles de estafadores, ladrones y asesinos, idiotizados y corrompidos por nosotros, cuyo número no disminuye a pesar de todos nuestros tribunales, cárceles y ejecuciones?