El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Los mismos recaudadores de impuestos de siempre, pero éstos cada vez se sienten menos capaces de arrebatarle a la gente sus bienes por la fuerza, y cada vez es más evidente que las personas, sin la ayuda de recaudadores de impuestos, pueden reunir todo cuanto necesitan conforme a un compromiso voluntario.
Los mismos ricos de siempre, pero cada vez es más evidente que éstos sólo pueden ser útiles en la medida en que dejen de administrar personalmente sus riquezas y entreguen a la sociedad toda o, al menos, parte de su fortuna.
Cuando esto sea completamente evidente para todos, las personas empezarán a preguntarse de forma natural: «¿Para qué tenemos que alimentar y mantener a todos estos reyes, emperadores, presidentes, miembros de distintas cámaras y ministerios si nada resulta de todas sus audiencias y debates? ¿No sería mejor, como dijo cierto humorista, fabricar una reina de gutapercha?».
«¿Para qué necesitamos un ejército con todos sus generales, músicas, caballerías y tambores? ¿Para qué los necesitamos cuando no estamos en guerra, ni nadie quiere conquistar a nadie, o cuando aún habiendo guerra, las otras naciones no nos dejarán sacar provecho de sus ganancias, y las tropas se niegan a disparar contra su propio pueblo?».