El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Estaba acabando de escribir esta obra a la que he dedicado dos años, cuando el 9 de septiembre tuve que ir en tren hacia las provincias de Tula y Riazán, en las cuales el año pasado —y éste con más intensidad aún— los campesinos padecieron severas hambrunas. En una de las estaciones, mi tren se cruzó con otro especial que, bajo las órdenes del gobernador, transportaba tropas con fusiles, cartuchos y azotes para torturar y matar a esos mismos campesinos que padecieron las hambrunas.
En los últimos tiempos, en Rusia se está recurriendo cada vez más a la tortura como medio para hacer cumplir las decisiones de las autoridades, y esto a pesar de que el castigo corporal fue abolido por ley hace ya treinta años.
En alguna ocasión había oído hablar e incluso había leído en la prensa acerca de estas terribles torturas, de las que Baránov[45], el gobernador de Nizhni Nóvgorod, se jacta, y que se han llevado a cabo en Chernígov, Tambov, Sarátov, Astrakán y Oriol. Sin embargo, nunca hasta ese momento había tenido que presenciar a soldados poniéndolas en práctica.
Y he aquí que vi con mis propios ojos a hombres rusos bondadosos, llenos del espíritu cristiano, con fusiles y azotes, de camino a la tortura y al asesinato de sus propios hermanos hambrientos.
