El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros Un rico terrateniente no sólo de Rusia sino de cualquier paÃs —Francia, Inglaterra, Alemania, América—, por el derecho que le han otorgado las personas que viven en sus tierras de vivir de éstas, les arrebata a todas ellas, que en su mayorÃa se mueren de hambre, todo cuanto puede arrebatarles. El derecho a la propiedad de la tierra de este hombre se basa en que ante cualquier intento de la gente oprimida de utilizar esta tierra que él considera suya sin su consentimiento, acuden las tropas y son sometidos a la tortura y al asesinato. ParecerÃa evidente que una persona que vive asà es un ser malvado y egoÃsta, y que de ningún modo se puede considerar a sà mismo cristiano o liberal. ParecerÃa evidente que lo primero que tendrÃa que hacer este hombre si quiere aproximarse mÃnimamente al cristianismo o al liberalismo es dejar de saquear y destruir a esta gente mediante el asesinato y la tortura, perpetrados por el gobierno para salvaguardar su derecho a la posesión de la tierra. Y asà serÃa de no existir la hipocresÃa metafÃsica, que afirma que desde un punto de vista religioso, la posesión o no posesión de la tierra es indiferente para la salvación, y que desde un punto de vista cientÃfico, la renuncia a la posesión de tierras es un esfuerzo personal inútil: la contribución al bienestar de la humanidad no se produce por este camino, sino mediante una transformación progresiva de las formas externas. Y este hombre, sin turbarse en absoluto y sin dudar de que la gente le creerá, organiza exposiciones agrarias, sociedades de abstemios, envÃa a través de su mujer e hijos alguna camisa y un poco de caldo a tres viejecitas, y ya se pone a predicar atrevidamente ante su familia, o en salones, comités y prensa el amor evangélico y humanitario hacia el semejante en general, y hacia al pueblo trabajador campesino en particular, un pueblo al que hace sufrir y al que oprime sin cesar. Y la gente que está en su misma situación le cree, le alaba y discute solemnemente junto a él la cuestión de cómo mejorar la situación de un pueblo trabajador cuya explotación sustenta su vida, inventando para ello todos los sistemas posibles, pero no el único sin el cual es imposible mejorar la situación del pueblo, esto es, dejar de arrebatarle la tierra que éste necesita para subsistir.