El reino de Dios esta en vosotros
El reino de Dios esta en vosotros La hipocresía generalizada ha penetrado hasta tal punto en la carne y en la sangre de todos los estamentos de nuestro tiempo que nada de esto escandaliza ya a nadie. No en vano la palabra hipocresía significa «actuar,» y fingir significa «representar un papel,» cualquier papel. Hechos como el que representantes de Cristo bendigan a una hilera de asesinos empuñando fusiles cargados para matar a sus hermanos; o que los sacerdotes y pastores de cualquier confesión cristiana participen siempre, de modo tan invariable como los verdugos, en las ejecuciones, reconociendo con su presencia que el asesinato es compatible con el cristianismo (en América un pastor asistió a un ensayo de ejecución con silla eléctrica): nada de esto sorprende ya a nadie.
Hace poco se organizó en Petersburgo una exposición internacional penitenciaria, donde se exponían instrumentos de tortura como grilletes o distintos modelos de celdas incomunicadas, es decir, instrumentos de tortura peores que los látigos y las varas, y los sensibles caballeros y damas acudieron a divertirse contemplándolos.