Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los novios estaban prometidos desde hacía un mes, no faltaba más que una semana para la boda y el conde no había decidido aún la cuestión de la dote ni había hablado de ello con su mujer. Unas veces pensaba adjudicar a Vera el terreno de Riazán, otras vender un bosque y otras pedir un préstamo. Unos días antes de la boda, Berg entró muy de mañana en el despacho del conde y con una grata sonrisa preguntó respetuosamente a su futuro suegro cuál era la dote que había destinado a su hija Vera. El conde quedó tan confuso por la pregunta, ya esperada desde hacía tiempo, que respondió lo primero que le vino a la cabeza:

—Me gusta que te preocupes. Sí, me gusta, quedarás contento…

Y dando unas palmaditas en la espalda de Berg se levantó, deseando poner fin a la conversación. Pero Berg, siempre con su grata sonrisa, explicó que si no sabía exactamente con qué contaba Vera y no recibía una parte por adelantado, tendría que renunciar a la boda.

—Juzgue usted mismo, conde. Si ahora me permitiese celebrar la boda sin contar con medios para mantener dignamente a mi mujer, obraría como un miserable.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker