Guerra y Paz
Guerra y Paz —Creo— comentó el prÃncipe sonriendo —que si la hubiesen enviado a usted en vez de a nuestro simpático Wintzingerode, habrÃa arrancado el consentimiento del rey de Prusia. ¡Es usted tan elocuente! Pero ¿no me ofrece té?
—¡Ahora mismo! À propos— añadió calmándose de nuevo, —hoy tendré en mi casa a dos hombres muy interesantes: le vicomte de Mortemart, il est allié aux Montmorency par les Rohan.[8] Una de las mejores familias de Francia. Es uno de los auténticos y verdaderos emigrados. Además vendrá l'abbé Morio. ¿Conoce a esa mente privilegiada? Ha sido recibido por el Emperador. ¿Lo conoce?
—Estaré encantado— dijo el prÃncipe; y añadió con negligencia, como si en aquel instante se acordara de algo distinto, aun cuando lo que preguntaba era el principal objeto de su visita: —DÃgame, ¿es verdad que l'impératrice-mére desea el nombramiento del barón Funke como primer secretario en Viena? C’est un pauvre sire, ce baron, à ce qu’il paraît.[9]
El prÃncipe Vasili intentaba obtener para su hijo el cargo que, a toda costa, se deseaba conceder al barón por mediación de la emperatriz MarÃa Feodórovna.
Anna Pávlovna cerró casi los ojos, como significando que ni ella ni nadie podÃa criticar lo que gustaba o no a la Emperatriz.