Guerra y Paz
Guerra y Paz Al dÃa siguiente, invitado por el conde Iliá Andréievich, el prÃncipe Andréi comió con los Rostov y pasó en su casa toda la jornada.
Toda la familia sabÃa por quién iba el prÃncipe y él, sin ocultarlo, trataba de permanecer todo el tiempo con Natasha. No sólo en el ánimo de Natasha, la asustada pero feliz Natasha, sino en el de la familia entera, se sentÃa temor ante algo importante que iba a suceder. La condesa, con los ojos tristes, pensativa y grave, miraba al prÃncipe Andréi mientras hablaba con su hija, pero apenas Bolkonski se volvÃa hacia ella fingÃa tÃmidamente comenzar una conversación intrascendente. Sonia temÃa abandonar a Natasha y ser un estorbo cuando se quedaba con los dos. Natasha palidecÃa de miedo, a la espera de no sabÃa qué, siempre que se quedaba a solas con él; el prÃncipe la asombraba con su timidez; se daba cuenta de que deseaba decirle algo y no llegaba a decidirse.
Al atardecer, cuando el prÃncipe Andréi se fue, la condesa se acercó a su hija y le preguntó en un susurro:
—¿Hay algo?
—Por favor, mamá, no me pregunte nada ahora— dijo Natasha. —De eso no se puede hablar.