Guerra y Paz
Guerra y Paz Para casarse, el príncipe Andréi necesitaba el consentimiento de su padre, y con ese fin partió al día siguiente para entrevistarse con él.
El padre recibió la noticia con calma aparente, pero con secreta rabia. No podía comprender que alguien quisiera cambiar la vida, introducir en ella un nuevo elemento, cuando para él la vida ya había terminado. “Que me dejen terminar de vivir a mi gusto y después que hagan lo que quieran”, pensaba el viejo. Sin embargo prefirió usar con su hijo la diplomacia a la cual recurría en casos importantes. Adoptó un tono tranquilo y examinó la cuestión detenidamente.
