Guerra y Paz
Guerra y Paz —Es un cazador de Ilaguin, que se está peleando con nuestro Iván— explicó el palafrenero a Nikolái. Éste lo envió en busca de sus hermanos y con ellos se dirigió al lugar donde los monteros reunÃan a los perros. Algunos cazadores corrieron al lugar de la disputa. Nikolái bajó del caballo y esperó con Natasha y Petia nuevas sobre el incidente.
El que se habÃa peleado, sin dejar de la mano el zorro, se aproximó a su amo. Lejos todavÃa, se quitó el gorro e intentó hablar con respeto. Pero estaba pálido y jadeante, y su rostro llameaba de cólera. TraÃa un ojo tumefacto, pero seguramente ni se habÃa dado cuenta.
—¿Qué ha pasado?— preguntó Nikolái.
—¡Están cazando sobre los rastros de nuestros perros! Ha sido mi perra gris la que ha cogido al zorro… ¡No quieren entrar en razón! QuerÃan llevarse la pieza, pero lo aticé y bien con ese mismo zorro. Aquà lo tengo bien sujeto. ¡A lo mejor esto le gusta más!— dijo el cazador, echando mano al puñal, como si todavÃa hablase con el contrario.
Sin entrar en conversación con el cazador, Nikolái rogó a su hermana y a Petia que lo esperaran allà y se dirigió a donde estaban los de Ilaguin.
El cazador victorioso se mezcló con los demás cazadores y, rodeado por sus amigos, volvió a contar lo sucedido.