Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Yo?— dijo Nikolái procurando recordar. —Mira: primero pensaba que Rugai, el perro rojo, se parece al tío, y que si fuera un hombre tendría consigo al tío no por buen corredor, sino por su buen carácter. ¡Qué fácil es vivir con él! ¿Y tú?

—¿Yo? Espera, espera… Sí, primero pensaba que creemos ir a casa, pero que sólo Dios sabe adonde vamos en medio de esta oscuridad; y que, de pronto, llegamos y no vemos Otrádnoie, sino un país mágico… Luego pensaba que… Pero no, nada más.

—Lo sé, sin duda has pensado en él— dijo Nikolái sonriendo, de lo que Natasha se dio cuenta por el sonido de su voz.

—No— respondió la muchacha, aunque realmente pensaba en el príncipe Andréi y en lo mucho que le habría agradado el tío. —Además, durante todo el camino me vengo diciendo: ¡Qué bien estuvo Anísiushka!— dijo Natasha.

Y Nikolái volvió a oír su risa feliz, sonora, espontánea.

—¿Sabes?— dijo de pronto Natasha. —Creo que nunca seré tan feliz ni estaré tan tranquila como ahora.

—¡Qué tontería! Son estupideces, chiquilladas— exclamó Nikolái; y pensó: “¡Mi Natasha es un encanto! Nunca tendré una amiga como ella. ¿Por qué se casa? ¡Pasearíamos siempre juntos!”.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker