Guerra y Paz
Guerra y Paz A fines de enero, el conde Iliá Andréievich llegó a Moscú con Natasha y Sonia. La condesa, siempre enferma, no había podido hacer el viaje, cuya demora era imposible: se esperaba al príncipe Andréi en Moscú, de un momento a otro; además había que preparar el ajuar, vender la casa de las cercanías de Moscú y aprovechar la estancia del viejo príncipe en la capital para presentarle a su futura nuera. La casa de los Rostov en Moscú estaba fría; además venían por poco tiempo y no iba la condesa con ellos; por todas estas razones, Iliá Andréievich decidió quedarse en casa de María Dmítrievna Ajrosímova, que desde hacía tiempo había ofrecido su hospitalidad al conde.
Los cuatro coches de los Rostov entraron en el patio de María Dmítrievna, en la calle Stáraia Koniúshennaia. María Dmítrievna vivía sola: tenía una hija casada y los hijos estaban en el ejército.
