Guerra y Paz
Guerra y Paz Natasha guardaba silencio —por timidez, pensaba MarÃa DmÃtrievna—; en realidad le disgustaba que se entrometieran en su amor al prÃncipe Andréi, que le parecÃa algo especial, diferente de las otras cosas humanas, difÃcil de comprender para los demás. Amaba y conocÃa al prÃncipe Andréi. Él también la amaba y uno de aquellos dÃas iba a llegar para casarse con ella. Eso era todo lo que necesitaba y nada más.
—Sabes, lo conozco desde hace tiempo, y quiero a Máshenka, tu futura cuñada. Las cuñadas son liosas, pero ésta no harÃa daño ni a una mosca. Me ha dicho que te quiere conocer… mañana irás a su casa con tu padre. Sé cariñosa. Eres más joven que la princesa MarÃa… Cuando tu prometido llegue, habrás conocido a su hermana y a su padre, y te querrán ya de veras. Estás de acuerdo, ¿verdad? ¿No es eso lo mejor?
—SÃ, es lo mejor— respondió Natasha con desgana.