Guerra y Paz
Guerra y Paz Davout era el Arakchéiev del emperador Napoleón, un Arakchéiev no cobarde, buen cumplidor y cruel como el otro, que sólo de ese modo sabía poner de manifiesto su lealtad al Emperador.
Semejantes hombres son necesarios en el organismo estatal como lo son los lobos en el organismo de la naturaleza; existen siempre, siempre aparecen y se mantienen a pesar de la anomalía que supone su presencia y su proximidad al jefe del Estado. Sólo esa necesidad puede explicar que un Arakchéiev, hombre nada cortesano, grosero e ignorante, cruel hasta el punto de arrancarle personalmente los bigotes a los granaderos y que por debilidad de sus nervios era incapaz de soportar el menor peligro, lograra tamaña influencia sobre Alejandro, caballeroso, noble y sensible.
