Guerra y Paz
Guerra y Paz Así debía de ser Pfull. Poseía una ciencia: la teoría del movimiento oblicuo, deducida de la historia de las guerras de Federico el Grande, y cuantas novedades hallaba en la historia militar moderna le parecían una locura, una barbarie, eran batallas caóticas, en las que una y otra parte cometían tantos y tantos errores que de ninguna manera podían calificarse de guerras: no se ajustaban a la teoría y no podían ser objeto de la ciencia.
En 1806 Pfull había sido uno de los autores del plan de campaña que terminó en Jena y Austerlitz, pero en el desenlace de aquella campaña no veía ninguna prueba de la inconsistencia de su teoría. Al contrario: sólo las desviaciones de su doctrina habían sido la causa del desastre, y con la alegre ironía que lo caracterizaba, decía: “Ich sagte ja, dass die ganze Geschichte zum Teufel gehen werde”.[368] Pfull era uno de esos doctrinarios que aman sus teorías hasta el extremo de olvidar que su objetivo es la aplicación práctica. Por amor a la teoría odiaba la práctica y no quería saber nada de ella. Y hasta era capaz de alegrarse del fracaso, ya que un fracaso debido a que su aplicación práctica se apartaba de la teoría demostraba el acierto de ésta.