Guerra y Paz
Guerra y Paz Cuando recibió la noticia de la enfermedad de Natasha, la condesa Rostova, que aún se sentÃa débil y no repuesta del todo, se trasladó a la capital con Petia y toda la servidumbre. La familia Rostov abandonó la casa de MarÃa DmÃtrievna para instalarse en su propia vivienda de Moscú.
