Guerra y Paz
Guerra y Paz La estancia del prÃncipe Andréi en Boguchárovo, a pesar de sus innovaciones —hospitales, escuelas, reducción de las entregas en especie—, no parecÃa haber suavizado las costumbres de aquellos hombres, sino que, por el contrario, sus rasgos de carácter, que el anciano Bolkonski solÃa llamar selvático, se habÃan incrementado. Entre ellos corrÃan siempre rumores confusos, ya sobre la transferencia de todos ellos a cosacos, ya sobre una nueva religión a la cual los obligarÃan a convertirse, ya sobre cualquier carta del Zar o el juramento a Pablo Petróvich en 1797 (contaban que ya entonces se habÃa concedido a todos la libertad, pero que los señores habÃan vuelto a quitársela) o sobre el zar Piotr Fiódorovich, que reinarÃa de allà a siete años, y en cuyo reinado habrÃa libertad para todo y vivir serÃa tan sencillo que no habrÃa necesidad alguna de leyes. Los rumores y las noticias sobre la guerra y Bonaparte y la invasión se confundÃan en aquellas mentalidades con una vaga representación del Anticristo, de la libertad absoluta y el fin del mundo.