Guerra y Paz
Guerra y Paz —¡Basta!— exclamó Alpátich gravemente. —Veo a tres varas por debajo de ti— repitió. No ignoraba que su arte de apicultor, sus conocimientos sobre la siembra y su habilidad para contentar al prÃncipe durante veinte años le habÃan valido fama de brujo; se le atribuÃa, lo mismo que a los brujos, la facultad de ver a tres varas por debajo de una persona.
Dron se levantó y quiso decir algo. Pero Alpátich lo interrumpió.
—¿Qué se os ha ocurrido? ¡Eh!… ¿Qué andáis maquinando? ¿Eh?
—¿Qué puedo hacer yo? El pueblo está soliviantado del todo… Bien les digo…
—Eso es, les digo… ¿Se emborrachan?— preguntó Alpátich brevemente.
—Están como locos, Yákov Alpátich… Han traÃdo otro barril y…
—Tú escucha. Iré a hablar con el comisario de policÃa; entretanto, diles que dejen todo eso y preparen los carros.
—SÃ, sÃ… está bien— dijo Dron.