Guerra y Paz
Guerra y Paz Una hora después Duniasha entró para decir a la princesa que Dron, según sus órdenes, habÃa reunido a los campesinos junto al granero, que deseaban hablar con su ama.
—Yo no los he llamado. Sólo dije a Drónushka que les entregara el trigo— contestó la princesa MarÃa.
—Por Dios, princesa, madrecita, mande que echen a esos hombres y no vaya a verlos. Es un engaño— dijo Duniasha. —Cuando vuelva Yákov Alpátich nos iremos de aquÃ… No vaya usted…
—¿Qué engaño?— preguntó la princesa, sorprendida.
—Yo sé lo que digo. No haga caso, por Dios: escúcheme a mÃ. Si le parece, puede preguntar a la niñera. Dicen que no quieren marcharse de aquÃ, como usted ordenó.
—Debe de haber una confusión. No les ordené tal cosa…— dijo la princesa MarÃa. —Llama a Drónushka.
Dron confirmó las palabras de la doncella: los campesinos se habÃan reunido por orden de la princesa.
—¡Pero si jamás los he llamado!— dijo la princesa MarÃa. —Te equivocas seguramente. Lo único que te dije es que les dieras el trigo.
Dron suspiró en silencio.
—Se irán, si usted lo quiere.
—No, no, iré a verlos— dijo la princesa.
