Guerra y Paz
Guerra y Paz El 17 de agosto, Rostov e Ilín, acompañados tan sólo por Lavrushka, recién llegados después de su cautividad, y un húsar, salieron de su campamento de Yánkovo, a quince kilómetros de Boguchárovo, para probar un nuevo caballo comprado por Ilín y averiguar si había heno en las aldeas.
Desde hacía tres días, Boguchárovo se hallaba entre los dos ejércitos enemigos, de manera que la retaguardia rusa podía llegar allí con la misma facilidad que la vanguardia francesa. Y Rostov, como buen jefe de escuadrón, deseaba aprovecharse antes que los franceses de las provisiones que aún quedaban en aquel lugar.
Rostov e Ilín iban del mejor humor por el camino de Boguchárovo, hacia los dominios del príncipe, donde esperaban hallar numerosa servidumbre y bonitas muchachas. A ratos hacían preguntas a Lavrushka sobre Napoleón y se reían de sus palabras, y a ratos lanzaban sus monturas al galope para probar el nuevo caballo.
Rostov no sabía ni se imaginaba que la aldea a donde iban pertenecía a Bolkonski, que había sido el prometido de su hermana. Después de la última galopada llegaron a la vista de Boguchárovo, y Rostov, dejando atrás a Ilín, entró el primero en la calle de la aldea.
—¡Has salido antes!— gritó Ilín, enrojecido el rostro.
