Guerra y Paz
Guerra y Paz Cuando el Emperador salió de Moscú, la vida de la ciudad volvió a su ritmo habitual, tan parecido al de siempre que resultaba difícil recordar las jornadas pasadas de entusiasmo patriótico; era difícil creer que Rusia estaba en verdadero peligro y que los socios del Club Inglés, además de serlo, fueran hijos de la patria dispuestos a todo sacrificio. Lo único que se recordaba de aquellos días de general entusiasmo patriótico durante la estancia del Zar en la capital era la exigencia de hombres y dinero, que después de las ofertas había adquirido rápidamente forma legal y oficial, haciéndose inevitable.