Guerra y Paz
Guerra y Paz Dando y aceptando la batalla de Borodinó, Napoleón y Kutúzov procedían de un modo insensato, no eran dueños de sus actos; y los historiadores, basándose en hechos consumados, han aportado pruebas hábilmente trenzadas para demostrar la previsión y el genio de los caudillos que, de todos los instrumentos inconscientes de los acontecimientos mundiales, fueron los más dóciles y menos conscientes.
Los antiguos nos dejaron modelos de poemas heroicos en los que los héroes acaparan todo el interés de la historia; y no acabamos de habituarnos a que en nuestros tiempos carezca de sentido ese tipo de historia.
Para la otra pregunta: ¿cómo se libraron las batallas de Borodinó y la de Shevardinó, que la precedió?, también existe una explicación definida, conocida de todos y absolutamente falsa. Los historiadores se muestran unánimes en describir los acontecimientos de la siguiente manera:
Después de su retirada de Smolensk, el ejército ruso buscaba la posición más ventajosa para la batalla campal y la encontró, al parecer, en las cercanías de Borodinó.
Los rusos, al parecer, fortificaron con anterioridad tal posición, a la izquierda del camino de Moscú a Smolensk, casi en ángulo recto, entre Borodinó y Utitsa, en el mismo lugar donde se desarrolló la batalla.