Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El cochero de Pierre increpaba enfadado a los convoyes de heridos para que se mantuviesen unos tras otros. El regimiento de caballería, que bajaba desde la montaña con sus cantores, alcanzó el carruaje de Pierre, estrechando todavía más el paso. Pierre se detuvo, pegándose al borde mismo del camino excavado en la montaña. El sol no llegaba por la vertiente abrupta, hacía frío y el ambiente era húmedo. Sobre la cabeza de Pierre brillaba una clara mañana de agosto y se oía el alegre repicar de las campanas. Un carro de heridos se detuvo en el borde del camino, al lado mismo de Pierre. El carretero, un mujik calzado con lapti, acudió resoplando a su carro, puso una piedra bajo las ruedas traseras sin llantas y se dedicó al arreglo de los arreos de su caballejo. Un viejo soldado herido, con el brazo vendado, que iba tras el carro, se agarró con la mano sana y se volvió a Pierre.

—Y bien, paisano, ¿nos van a dejar aquí, o nos llevan hasta Moscú?— preguntó.

Pierre iba tan abstraído que no oyó la pregunta; miraba ya al regimiento, que en aquellos momentos se cruzaba con el convoy de heridos, ya al carro detenido junto a él, sobre el que iban dos heridos sentados y uno echado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker