Guerra y Paz
Guerra y Paz —¡Ya es hora, conde! ¡Ya es hora!— le gritó el ayudante.
Pierre mandó al caballerizo que llevara el caballo tras él y siguió por la calle hacia el túmulo desde el cual habÃa contemplado la vÃspera el campo de batalla. En lo alto habÃa un numeroso grupo de militares; los oficiales conversaban en francés; en medio aparecÃa la cabeza canosa de Kutúzov, con la blanca nuca hundida en los hombros y cubierto con su gorra blanca ribeteada de rojo. Miraba hacia el camino general con el anteojo.