Guerra y Paz
Guerra y Paz Tres proyectiles, uno tras otro, volaron encima de él y cayeron delante, por los lados y detrás. Pierre bajó corriendo. “¿Adónde voy?”, pensó de pronto cuando llegaba a las verdes cajas. Se detuvo vacilante, preguntándose si debía volver o seguir adelante. De pronto, una sacudida terrible lo tiró al suelo. Al mismo tiempo cegó sus ojos el resplandor de una gran llamarada y un estampido ensordecedor fue seguido de varias explosiones. Cuando volvió en sí, estaba sentado apoyándose con las manos en la tierra; la caja de municiones que tan cerca tenía ya no estaba; sólo quedaban algunas tablas quemadas y trapos sobre la hierba renegrida. Arrastrando los restos de las varas, un caballo salió corriendo; el otro yacía igual que Pierre en la tierra y gañía de modo prolongado y estridente.