Guerra y Paz
Guerra y Paz Mientras esperaba, Pierre miró con ojos cansados a los funcionarios, jóvenes y viejos, militares y civiles, importantes y poco importantes, que allí aguardaban. Todos parecían disgustados e inquietos. Pierre se acercó a un grupo de funcionarios entre los que había un conocido suyo. Lo saludaron y siguieron conversando.
—Exiliarlo y hacerlo volver no sería una desgracia, pero en estas condiciones no se puede responder de nada.
—Pero fíjese en lo que escribe…— dijo uno, enseñando un papel impreso que tenía en la mano.
—Eso es otra cosa. Es necesario para el pueblo— replicó el primero.
—¿Qué es?— preguntó Pierre.
—Mire: un nuevo pasquín.
Pierre lo tomó y se puso a leer.